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mujeres periodistas

Ilustración de Forchuncuqui.

En América Latina y el mundo existen organizaciones que promueven el trabajo de periodistas a través de subvenciones, grupos y redes. En el primer trimestre de 2019, SembraMedia juntó a mujeres y les preguntó cuál es el mayor desafío en el oficio.  

Por cada tres hombres que trabajan en una redacción, hay una mujer. La cifra es de WAN-IFRA (La Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias) y revela cómo aún en los medios —al igual que muchos espacios de trabajo— no hay equidad de género.

En el mundo y la región existen organizaciones, grupos, colectivos que se han formado para combatir este problema. Lo han hecho promoviendo que haya más periodismo hecho por mujeres.

En marzo, por el 8M, SembraMedia abrió convocatoria para que periodistas de toda la región puedan tener reuniones virtuales con mujeres del equipo. Aunque habían 15 cupos disponibles, recibimos 130 solicitudes. Las 15 seleccionadas fueron de Colombia, Chile, Venezuela, Perú, Estados Unidos, Argentina, México, Puerto Rico, El Salvador, y España. Sus contextos y enfoques de trabajo fueron variados: el 40% es periodista, el 30% periodista emprendedora, el 10% estudiante, el 10% docente, el 10% freelance, el 10% estratega de marketing digital y el 10% periodista y gestora cultural.

Cuando les preguntamos sobre el mayor desafío que encontraban por ser mujeres y periodistas, las respuestas también fueron amplias y variadas, desde la maternidad como una etapa complicada de conciliar con el oficio hasta mantener la causa de la equidad de género como parte de sus agendas.

Estos, sin embargo, son los tres obstáculos y desafíos que más se repitieron en sus respuestas.

Falta de mujeres en cargos de decisión

Aunque el número de mujeres en las salas de redacción crece cada año, hay pocas en puestos de jefatura. “Al final son los hombres quienes imponen las agendas y eso crea agendas bastante parecidas entre medios que dejan temas relevantes al margen”, dijo una de las periodistas e hizo referencia a que la violencia opaca otras áreas como la migración, en su estado.

Otra dijo que se menosprecia mucho las capacidades de las mujeres, que aún hay mucho machismo en el ambiente de trabajo. Como ejemplo, para las mujeres es difícil corregir a sus jefes hombres porque “puede ser problemático”. En una de las conversaciones, una de las periodistas dijo que trabajó durante 15 años en un medio pero nunca le ofrecieron un rango de poder, como sí lo tenían sus compañeros hombres que empezaron al mismo tiempo que ella. Cree que las mujeres seguimos oprimidas laboralmente y que ella constantemente debe pelear porque en su medio le den espacio a temas de género que considera relevantes. Nombró como ejemplo cuando pidió reportar un encuentro de mujeres en su ciudad en vez de una reestructuración que tuvo una catedral, y le fue negado.

“Siempre son hombres los editores, los que tienen la última palabra”, comentó una de las 15 seleccionadas. Entonces en las reuniones editoriales no participan mujeres. Ese, dijo, es el mayor desafío: crear más espacios para que mujeres estén en puestos de decisión.

Brecha salarial

El paygap o brecha salarial, aunque se ha acortado en algunos países de América Latina, sigue siendo un problema para las mujeres periodistas (así como para otras profesionales). Quizás la primera vez que mujeres que se dedican a este oficio reclamaron, fue en 1970 cuando demandaron a la revista Newsweek. Pero esta sigue siendo una lucha, apenas en el 2017, periodistas de la BBC reclamaron por la brecha.

Algunas de las que participaron en conversaciones con una del equipo de SembraMedia, dijeron que más allá de la diferencia en el pago por hacer el mismo trabajo, ellas incluso trabajan más horas que los hombres y ganan menos.

Otra dijo que no solo trabajan más horas sino que su producción y calidad del trabajo es mayor, pero el pago siempre menor.

Seguridad

Los riesgos que el periodismo conlleva afectan a hombres y mujeres pero, por lo general, se cree que las mujeres son más vulnerables y por eso atraviesan más obstáculos. Uno de ellos es que les recomiendan “no ir” a determinada cobertura porque su vida puede correr peligro. Otro, es que vaya a la cobertura con la certeza de que tiene más posibilidades de que le pase algo, que a su colega reportero hombre. Es decir, sus medios no les garantizan la seguridad que necesitan.

“No ser suficiente libre porque siempre debo tener cuidado es un problema recurrente”, contó una de las periodistas centroamericanas.

Muchas mujeres deben luchar en contra de la idea de que son frágiles y por ende incapaces de cubrir fuentes históricamente masculinas. Una de ellas dijo que debía combatir a quienes dicen que las mujeres no pueden ir a la frontera de México con Estados Unidos y otros lugares para reportería.

Otros desafíos

La falta de mujeres en cargos de decisión, la brecha salarial y la seguridad fueron los temas más frecuentes. Sin embargo, hay otras respuestas que señalaron asuntos como que las mujeres periodistas pueden colocar temas marginalizados en la agenda como la falta de mujeres en la Ciencia. Otra de las periodistas dijo que a través del oficio también se debería hablar de mujeres profesionales para lograr que las niñas, en un futuro, “puedan elegir juegos o profesiones sin barreras o con las mismas barreras, la igualdad salarial y de seguros de salud”.

Iniciativas que las apoyan

Para garantizar la seguridad de las mujeres periodistas, el Fondo Internacional para Mujeres y Medios (IWMF por sus siglas en inglés) tiene Adelante, una iniciativa que dura cinco años y busca amplificar las voces de las periodistas latinoamericanas y fortalecer su desarrollo profesional, su influencia y su seguridad. Aunque no tienen un enfoque de género específico, Connectas tiene un manual de seguridad, y el Comité Para Protección de los Periodistas (CPJ) tiene otro manual en el que se mencionan riesgos a los que se enfrentan las mujeres, como la violencia sexual.

Sobre la brecha salarial, aunque es un tema estructural, existen iniciativas que intentan visibilizar el problema y exigir esa igualdad. El medio Chequeado, de Argentina, lanzó el 1 de mayo de 2019 la campaña #TrabajoInvisible que aunque no aborda directamente el hecho de que las mujeres ganan menos que los hombres, sí se enfoca en un asunto poco divulgado que es el trabajo no remunerado. El cuidado de los hijos, el cuidado de mayores, los quehaceres domésticos son algunas de las actividades que culturalmente recaen en las mujeres. Al final allí también hay una brecha porque existe esfuerzo de trabajo y no hay paga.

En términos más generales, los espacios que promueven el periodismo hecho por mujeres son varios. Por ejemplo, en Argentina existe GenMa (Género en Medios Argentinos), una iniciativa cuyo objetivo es potenciar una agenda con perspectiva de género en los medios. En este país también nació Media Chicas y Chicas Poderosas.

¿Conoces más iniciativas que apoyen el trabajo de mujeres periodistas? Escríbeme a isabela@sembramedia.org y cuéntame más sobre ello.

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