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Un millón por ciento de inflación tendría Venezuela para el cierre de 2018. Cada día el índice de inflación aumenta en un 4%. Cada día, también, incrementa la demanda de las Naciones Unidas al gobierno para que acepte ayuda humanitaria. Desde septiembre hubo un incremento en 3.400% del salario mínimo. Las cifras de la crisis han golpeado muy fuerte a todos, incluidos los medios tradicionales: los costos del papel periódico provocaron el cierre parcial y total de 35 diarios entre agosto de 2013 y febrero de 2018. A pesar del complicado escenario, los medios digitales independientes han logrado ser resilientes.

Los medios Runrunes —especializado en periodismo de investigación y de datos— y Vida Agro —enfocado en el segmento agricultor y pecuario— han desarrollado estrategias para resistir la crisis y seguir funcionando.  

Carmen Riera es la directora de proyectos en Runrun.es e identifica dos oleadas de éxodo de personal, una en 2015 y otra en 2017. Dice que el portal decidió afrontar los vacíos con creatividad, formación y bonos por participación en trabajos de investigación.

El equipo de Runrun.es

El primer éxodo en 2015, los dejó con menos de la mitad de un equipo de 13 personas que hacían periodismo investigativo en Caracas, la capital venezolana.“Quedaron seis personas. Fue muy duro porque era un equipo que trabajaba muy bien y fue como volver a empezar”. Riera, que había entrado a trabajar hacía poco a Runrunes, decidió quedarse y enfrentar la adversidad: a pesar de que muchas personas se fueron, otras entraron y duraron poco, logró armar un nuevo equipo.

En 2017 fue la segunda tanda de renuncias: perdieron profesionales especializados pero Runrunes repitió el método y se rearmó una vez más.

“De nuevo está el equipo completo. Declaramos internamente que íbamos a ser un portal de investigación y de datos y eso es lo que hemos venido desarrollando”. Hoy son quince personas: infógrafos, videógrafos, community manager, redactores, periodistas de datos y de investigación.

El equipo de Runrunes se negó a aceptar el subsidio que desde septiembre ha propuesto el Gobierno venezolano tras aumentar 3.400% el salario mínimo: pasó de 30 a 1.800 bolívares soberanos. El subsidio consiste en que durante 90 días el Ejecutivo nacional asumirá el diferencial del salario -1.770  bolívares soberanos de todos los trabajadores de pequeñas y medianas empresas que se hayan afiliado a la plataforma web Patria, un subproducto del Carnet de la Patria —instrumento insigne del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Dicho de otra manera: el presidente Maduro ayudará con el subsidio solo a quienes le demuestren su apoyo con una afiliación.

El PSUV regala bonos en Carnaval, Reyes Magos y Día de la Independencia como premio a la lealtad política, y en las elecciones obliga a los carnetizados a ir a votar. Próximamente también servirá para pagar el subsidio (aún indefinido) de la gasolina.

Para incentivar el trabajo, en Runrunes ofrecen un salario mensual por encima del salario básico establecido para la administración pública, y que está estrechamente relacionado a los estudios, la trayectoria y el cargo que desempeña cada empleado.

El medio digital ha optado también por indexar salarios, es decir aplicar ajustes necesarios para procurar el poder de compra de bienes y servicios de su nómina. “Es lo que hemos encontrado para paliar la inflación”, dice Riera. En concreto, al ganar fondos para proyectos de investigación la empresa los distribuye a través de bonos que varían de acuerdo al porcentaje de participación de cada trabajador.

En el caso de Vida Agro, su directora fundadora Sirlene Araujo dice que se guió por las lecciones de los casos de estudio expuestos en SembraMedia y decidió diversificar las formas de ingreso.

Milagros Palomares y Sirlene Araujo, periodistas de Vida Agro.

Este medio de nicho con base en el estado Zulia, ubicado en el extremo noroccidental del país, tiene planes publicitarios desde 1.000 hasta 20.000 soberanos, para poder captar clientes agropecuarios pequeños, medianos y grandes.  

“Otras estrategias empleadas son el intercambio comercial a través de comisiones de ventas de productos del sector, generamos contenidos patrocinados, ofrecemos asesorías comunicacionales a empresas del sector agroalimentario, entre otros servicios relacionados. Nos hemos diversificado para no desaparecer”.

A diferencia de Runrunes, el equipo de Vida Agro no ha reducido su equipo. En dos años aumentó de dos a cinco integrantes. Periodistas y pasantes de Comunicación Social escriben sobre fijación arbitraria de precios, denuncias de invasiones y atropellos, y sobre el esfuerzo diario que hacen los trabajadores del sector agroalimentario.

Sin embargo, dos de los cinco que trabajan en el proyecto están radicados fuera del país, producto de la crítica situación socioeconómica.

A pesar de las adversidades, las dos periodistas siguen haciendo periodismo en Venezuela. Les preguntamos por qué y estas fueron sus respuestas:

Carmen Riera: “Está floreciendo lo mejor de cada uno de nosotros, los que queremos hacer buen periodismo, la innovación, la creatividad, está constantemente rondando en nuestra cabeza, porque es un desafío que pone el régimen. Eso no necesariamente lo vamos a tener en otro lugar. Es una responsabilidad, no se si un deber pero es lo que me motiva a vencer la censura, no dejarme doblegar, ni a mi equipo, ni con mi país”.

 

Sirlene Araujo: “Arribamos a nuestro 2 aniversario con la firme convicción que nos impulsó a crear este proyecto el 20 de septiembre de 2016: Hacer un periodismo especializado y comprometido con los agricultores y productores agropecuarios que siembran futuro en Venezuela. Han sido dos años de arduas batallas, lidiando con las limitaciones del Internet, de falta de electricidad, de recursos para movilizarnos y cubrir eventos. Aún así nos hemos esmerado por conseguir las noticias del Agro y presentar las mejores #HistoriasDelCampo que nos motivan a salir adelante en este momento tan devastador del sector agroalimentario”.

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