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En algunas redacciones, el teletrabajo es parte del día a día y en otras no tanto. Para muchos de los que timonean medios en este momento, aparece la necesidad de generar nuevos procesos, hábitos y hasta estrategias. Comprender cuál es el reto de fondo e identificar tácticas puede ser clave a la hora de navegar tiempos inciertos. 

Por Mijal Iastrebner

Muchas redacciones se volcaron al teletrabajo para enfrentar la pandemia. Con esta modalidad, aparecen nuevos desafíos. Foto de Charles Deluvio en Unsplash.

La vida es eso que pasa cuando no estás en una videollamada

“Nadie estaba preparado para trabajar totalmente virtual”, dice Laura Zommer, directora de Chequeado, un medio pionero de fact-checking. De un momento para otro, la vida, el ocio y el trabajo mutaron casi por completo de lo presencial a la virtualidad. Las redacciones de medios no quedaron ajenas: el modo de las videollamadas se multiplican entre redactores, fuentes, financiadores y clientes. También es el medio a través del cual se comunican con sus afectos. 

“Una cosa es trabajar remoto cuando uno puede, uno o dos días a la semana, y otra cosa muy distinta es trabajar totalmente desde la casa, en soledad o con la familia presente, los hijos o el marido que necesita la computadora”, reflexiona Zommer. ¿Cómo reconvertir el modo de usar, gestionar las llamadas de trabajo para que no se vuelvan una herramienta ineficientes? Sobre todas las cosas, ¿cómo hacerlo para que no produzca un exacerbado cansancio? 

Pedro Vaca, director ejecutivo de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) en Colombia, hace foco en la demanda extra que implican los nuevos hábitos: “Es muy importante acompañar el cambio de ritmo del periodista que puede trabajar desde su casa”. Como a muchos, a las jornadas de trabajo se sumaron nuevas tareas domésticas como cuidar de sus hijos, limpiar, cocinar. Por eso, el equipo de FLIP decidió reducirlas.

Espaciar reuniones. Dentro de un equipo, cada recurso humano vale oro. En momentos en los que las capacidades de las personas se limitan por problemas técnicos o responsabilidades en el hogar, el mandato de ser productivos puede convertirse en una presión extra.Comunicar que no es necesario trabajar en un mismo parámetro de rendimiento (alto) puede evitar que suba el nivel de frustración por todo aquello que “deberían estar haciendo” y no pueden. Esto ayuda a poner el foco en lo que sí pueden hacer. 

“Tratamos de encontrar un punto medio porque sino no parás nunca”, dice Pablo Fernández.

El equipo de Chequeado tomó algunas medidas al respecto. Por ejemplo, no terminar las reuniones en punto ni y media. “Tratamos de encontrar un punto medio porque sino no parás nunca”, cuenta Pablo Fernández, director de innovación del medio. “A veces cuando se pasan las reuniones de la hora, tratamos de hacer un corte para descansar. Ojalá esto nos deje aprendizajes para el después del aislamiento”.

Estamos trabajando mucho porque el caudal de información falsa se ha incrementado y, como medio de verificación, todo el tiempo sentimos que podríamos estar haciendo algo más y no te alcanzan las manos”, dice Fernández: “Estamos justamente ahora trabajando en un nuevo proceso para tomar al Coronavirus como lo que es, como algo grande en el año. Probablemente pronto tengamos más claro los cambios del flujo de trabajo orientando los focos a esto”.

Dar la cara. Estar frente a la  cámara la jornada completa puede ser demandante, sobre todo si uno no está habituado. El beneficio de la proximidad que genera verse en vivo y que ayuda muchísimo a la construcción de las alianzas entre compañeros, puede perderse si se transforma en otra exigencia abrumadora. Por eso, sugerir solo comenzar y terminar con la cámara encendida, sin utilizarla durante toda la reunión, puede ofrecer navegar las conversaciones con menos presión sin perder de vista la construcción de la cercanía. 

Llamar. A veces, el protocolo de sonreír ante la cámara puede ser engañoso y la exposición puede ocultar diferentes problemáticas. En circunstancias acentuadas por el aislamiento y una demanda laboral alta, es importante encontrar alternativas para tener conversaciones más íntimas. El viejo y rústico teléfono de línea, o una llamada de WhatsApp, elimina las presiones de mostrarse y agudiza la claridad sobre los tonos. Esta puede ser una buena alternativa para diferenciar llamadas laborales de personales, aprovechando la atmósfera de intimidad.

Capacitar. Ayudar en la incorporación de nuevas herramientas digitales para el teletrabajo es clave, así como también tener paciencia y permitir que aquellos que tienen un mayor conocimiento de las mismas puedan enseñar a otros en el equipo. Al ceder el control de este entrenamiento, disminuye la presión sobre el deber adoptar  plataformas o procesos desconocidos, al tiempo que mejora la empatía entre los miembros del equipo. 

En cuanto el equipo directivo de Chequeado tomó la decisión de volver remota la operación, Fernández estuvo a cargo de la creación de las guías para el equipo: “Armamos un manual para los coordinadores de área que les permitiera tener un encuadre de trabajo en el cual pudieran tomar decisiones informadas. Incluimos recomendaciones, desde herramientas hasta recordatorios de a quién consultar cada tema, desde lo humano y lo profesional hasta lo técnico”.

Promover la ayuda. Es bueno recurrir a compañeros, o incluso agentes externos, que puedan acompañar a las personas que están teniendo dificultades con el aislamiento o incluso la exposición. Tanto al tener una noción clara de cómo están las personas en el equipo, como si no, esto permite evitar situaciones inesperadas. La asignación de referentes por tema aplicada por Chequeado en sus manuales, no sólo promueve la cultura de equipo sino que también envía una señal de confianza.

Antes de la llegada de la pandemia, el medio se encontraba trabajando con una consultoría externa para mejorar dinámicas y procesos internos. Ante la aparición de la crisis, la consultora se ha sumado a ayudar a navegar los cambios y está impactando también en su cultura interna. El medio venezolano El Pitazo también contaba previamente con una consultoría externa pero ofreciendo consultas psicológicas para la redacción. “Esta semana hemos estado recordándole a la gente que podían usar el servicio todo lo que lo necesitaran, sobre todo por lo que se siente con la cuarentena, la ansiedad y los pensamientos sobre el futuro”, cuenta Yelitza Linares, coordinadora de negocios y alianzas del sitio.

Incorporar a las familias. En el equipo habrán madres y padres que, como lo señala Pedro Vaca, estarán transitando su jornada laboral acompañados de hijos, intercalando deberes con obligaciones laborales. 

“A los niños hay que decirles la verdad, siempre adaptada a su alcance”, dice Hebe Maguire.

Hebe Maguire, licenciada en psicología, reflexiona sobre este punto: “A los niños hay que decirles la verdad, siempre adaptada a su alcance. Parte de esa verdad es que sus padres no pueden ir a trabajar a otro sitio y tiene que hacerlo desde casa, lo cual necesita de cierta paz. La propuesta puede ser que mientras ellos lo hagan, los hijos tengan actividades” y agrega: “Al final, lo que más influye a los niños es la actitud del adulto, si este puede estar tranquilo y explicar las cosas con calma, frenar y hasta jugar con ellos, las cosas van a marchar mucho mejor”. 

Hayde Cesta Zamudio, fundadora de Agencia Sien, medio mexicano independiente, comparte su experiencia en casa: “Estamos aprovechando la convivencia en familia. Están aprendiendo a preparar alimentos, hicimos un banco juntos para que el pequeño se lavara las manos y hasta terminaron de pintar su cuarto. Les estamos involucrando mucho con los quehaceres de la casa” y advierte que a pesar de esto, también tiene preocupaciones: “Cuando monitoreamos las ruedas de prensa los mandamos a su cuarto, empezamos a notar que el niño de 8 años se preocupaba mucho con el tema. Así que cuidamos su exposición”.

En sintonía con las precauciones de Cesta, Maguire recomienda “procurar evitar que los chicos vean ciertos materiales, como fotos, que pueden ser desgarradoras y que no podrán metabolizar” y sugiere dibujar: “Es un modo de expresión incomparable porque muestran lo que les pasa y a su vez son una buena descarga”.

Hayde confiesa que, a pesar de que trata de mantener separado el trabajo de las actividades con sus hijos, cada tanto aparecen por su oficina. Ante estas situaciones, Maguire sugiere que, si uno está seguro de que del otro lado hay empatía, vale la pena hacer una presentación breve y simpática de los niños y luego aclarar que necesitan seguir trabajando.

“Desde los inicios de SembraMedia que estamos muy acostumbrados a las jornadas virtuales, esto fue de gran ayuda para este contexto. La combinación de niños con jornada laboral hace que podamos entender los tiempos familiares”, cuenta María Eugenia Álvarez, coordinadora de embajadores de SembraMedia. “En el equipo hay madres y padres con pequeños a quienes siempre les damos unos minutos para saludarlos y hacerles alguna gracia virtual, es una forma de conocer ‘la oficina de mamá o papá’. Hemos tenido llamadas durante almuerzos de bebes y varias interrupciones por la dinámica propia de tener niños a cargo”. “En mi caso personal, durante dos años amamanté a mi hijo Gaspar y varias veces durante las llamadas. Siempre hemos respetado y acompañado estas situaciones para el equipo, entendemos que es una forma de darle tranquilidad y acompañar a lxs integrantes de nuestro equipo para que se sientan cómodos y contenidos”, cierra.

Entendiendo que se trata de un contexto de permanente adaptación a las nuevas realidad, es clave ir incorporando tácticas de a poco. Para incorporar nuevos hábitos, es importante intensificar la paciencia e ir ajustando las nuevas prácticas de trabajo a las realidades que va enfrentando el medio.

*Próximamente en el blog de SembraMedia: “Estrategias digitales para acompañar a tu comunidad en aislamiento” por Felicitas Carrique.

 

 

 

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