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La mexicana Patricia Mercado fue becaria del programa de Periodismo de la universidad de Stanford en el que utilizó su tiempo para idear un proyecto que hoy es un exitoso emprendimiento.

 

Después de 15 años de trabajar a un ritmo frenético escribiendo, editando y dirigiendo medios de comunicación, la periodista Patricia Mercado hizo un break. La pausa, en el 2007, no fue un mes de vacaciones en una playa sino 10 meses como becaria de JSK (John S. Knight), el programa de Periodismo de la universidad de Stanford, en Estados Unidos.

Cuando postuló para la beca, Patricia estaba interesada en estudiar. “Pero llegué y me dijeron ‘aquí vienes a pensar, a reflexionar, a descansar y aprender cosas nuevas’ que nunca había tenido la oportunidad de hacer por haber estar metida en una sala de redacción”.

Las becas de periodismo en Stanford empezaron en 1966 con el objetivo de ampliar el acceso a la universidad para los periodistas. En 1984 tuvo un salto cualitativo cuando la John S. and James L. Knight Foundation entregó una subvención de 4 millones de dólares. Hoy, JSK está enfocada en desarrollar soluciones a los problemas más grandes que enfrenta el periodismo y en ayudar a transformar la industria. Cada año, JSK recibe aplicaciones; en 2018 los postulantes extranjeros pueden aplicar hasta el 4 de diciembre, los estadounidenses hasta 31 de enero de 2019.  

“Lo más valioso que obtuve de la beca fue conocimiento, apoyo y capacitación”

La periodista mexicana se ríe cuando dice que su mayor aprendizaje en JSK fue descansar y pensar, dos actividades que había abandonado por las 16 horas de trabajo diarias que su último empleo le demandaba.

Ese descanso —en el que tenía prohibido trabajar— y espacio para pensar en Stanford estuvieron acompañados de clases y talleres en la Universidad. Según Patricia, su segundo aprendizaje fue darse cuenta la importancia de la capacitación permanente. En el 2007, cuando Patricia cursó el programa, el becario JSK podía asistir al tipo y cantidad de clases que deseara. Patricia eligió varias relacionadas a la migración. Durante más de una década se había especializado en periodismo económico —por ocho años dirigió un periódico financiero— pero la relación con la comunidad mexicana en Estados Unidos y las clases que abordaban diferentes aspectos de la migración latina —análisis político, poder, impacto económico— la llevaron a tener ideas que nunca antes se le habían ocurrido. “Empecé a pensar por qué, si la migración era un tema tan importante para México, en términos políticos y económicos y muchos más, no había un medio que se enfocara en eso”.

Y lo que comenzó como una idea suelta en 2007 se convirtió en uno de los medios especializados más influyentes sobre migración para mexicanos que viven en Estados Unidos: Conexión Migrante. Entre la idea, concepción y fundación del proyecto pasaron cerca de ocho años —tiempo en el que Patricia volvió a trabajar en medios tradicionales. Pero nunca dejó de pensar el proyecto. Dice que en ese tiempo aprendió la importancia de identificar las necesidades de la comunidad y poder trabajar con ellas. En el caso concreto de los migrantes, empezó a identificar los principales problemas a los que se enfrentaban.

Los primeros cinco meses del medio —fines de 2016 e inicios de 2017— se enfocaron en un periodismo más tradicional, con noticias. Pero al sexto mes, por el cambio de la situación migratoria en Estados Unidos, notó que los migrantes mexicanos necesitaban mucha información sobre servicios, trámites, procesos, y asesoría sobre el tema. Así el medio se empezó a dedicar, casi en su totalidad, al periodismo de servicio.

Patricia Mercado en la redacción de Conexión Migrante. Fotografía de cortesía de Conexión Migrante.

Hoy, ella enumera los impactos más relevantes de suplir estas necesidades de los lectores: debido a sus publicaciones con información sobre programas de reunificación familiar entre padres de familia —que viven en México— y sus hijos indocumentados que viven en Estados Unidos, el número de estos requerimientos aumentó exponencialmente. “Me han dicho ‘por favor paren de publicar esos artículos tan seguido porque no nos alcanzamos a dar suficiente información a la cantidad de gente que llama”, cuenta Patricia. El segundo impacto es que, a través de la página, se intenta localizar a migrantes que se perdieron en su cruce por la frontera —de Centroamérica a México, y de México a Estados Unidos–. Aunque los extravíos son muchos, gracias a Conexión Migrante se ha logrado localizar a cuatro personas.

La gran mayoría de contenidos del medio son así: buscan ayudar, de alguna manera, a los migrantes. Por ejemplo, publican un texto que sirve como guía para quienes viven en Estados Unidos y no tienen documentos de ese país ni de su país de origen; hacen listas, guías y contenidos que respondan estas dudas.

En estos dos años de funcionamiento, Patricia dice que Conexión Migrante se ha logrado posicionar como un medio de servicios importante para la comunidad mexicana en Estados Unidos. En el equipo son dos socias —periodistas—, un editor web y dos editores de mesa que trabajan a medio tiempo.

Ella, además de haber concebido el proyecto y de dirigirlo, es la encargada de sacarlo adelante. Por primera vez, en 2016, Patricia dejó de ser empleada y se convirtió en emprendedora. Dice que tiene sus cosas buenas —es dueña de su tiempo y tiene todas las libertades que desee— y cosas complicadas —levantar fondos todo el tiempo para pagar al equipo y luego a una.

Los reporteros de México Migrante, Abel Domínguez y Karla Neri. Fotografía cortesía de México Migrante.

Aunque hayan pasado once años desde su beca en Stanford, cada cierto tiempo se reencuentra con sus compañeros de esa promoción. “Otra de las cosas más valiosas de JSK han sido las conexiones entre los colegas y periodistas, que se mantienen hasta hoy y son una fuente casi inagotable de intercambios de distintos tipos”.

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